Vivir en un edificio mítico

Vivir en un edificio mítico

Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas

Porque los tiempos cambian
y la esencia prevalece

TEXTO
MÓNICA DIAGO

FOTOGRAFÍA
JAVIER SÁENZ

Seguro que todos, en alguna ocasión, os habéis preguntado cómo sería vivir en determinados sitios, ciudades o casas.

Yo me lo he preguntado muchas veces y cuando busco una respuesta, siempre pongo a mi mente de arquitecta y a mi imaginación a viajar juntas hasta construcciones singulares o con diseños innovadores.

Cuando pensamos en el artículo de este número, sabía que lograría, no sólo imaginar, sino también observar y entrar en una de estas construcciones.

Y qué mejor que una mítica de Madrid.

Os hablo de una vivienda de 1961 ideada por el reconocido arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza en la capital madrileña, que ganó el Premio de la Excelencia Europea en el año 1074: el edificio de las Torres Blancas.

Esta gran torre de veintitrés plantas a la entrada de Madrid, junto a la Avenida de América, y llamada “blanca” por su fachada de hormigón visto, se trata de una estructura a base de cilindros rodeados en todo su perímetro por balcones con celosías de madera.

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Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas

«Este edificio fue concebido por Oiza como una torre singular de gran altura, que creciera orgánicamente como si fuera un árbol»

Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas

Inspirado por Le Corbusier y Frank Lloyd Wrigh (los grandes arquitectos del siglo XX), este edificio fue concebido por Oiza como una torre singular de gran altura, que creciera orgánicamente como si fuera un árbol y que estuviera recorrido verticalmente por escaleras, ascensores e instalaciones, que serían a su vez los vasos leñosos del árbol cuyas terrazas curvas y agrupadas constituyeran las hojas de las ramas.

Este edificio tan emblemático sigue considerando todo un icono de la arquitectura del siglo pasado.

Y como hablamos del siglo pasado, sus casas también evolucionan, al igual que sus habitantes y su forma de vida; así que los 400m2 aproximados de vivienda, cuarenta años más tarde ya no son tan prácticos (ni tan asequibles).

Por esto muchos de sus propietarios los dividieron en apartamentos más rentables y con distribuciones interiores con formas más rectas, perdiendo en muchas de ellas su intención original.

Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas

El apartamento en el que entramos hoy es uno de esos apartamentos de 90m2, ubicado en la parte alta de la torre, que había perdido toda su esencia original.

Sin embargo, gracias a la reestructuración del arquitecto Héctor Ruiz-Velázquez, ha recuperado la naturaleza con la que nacieron los interiores de este edificio.

Su actuación consistió en derribar toda la vivienda (con divisiones ortogonales) y recuperar y trasladar la idea original de Oiza al interior, haciendo compartimentos con tabiques curvos y creando así una forma naturalmente orgánica.

De esta forma todos los espacios, además de estar adaptados a las necesidades del siglo XXI, están conectados visualmente. De esta manera ofrece la sensación de que el aire fluye entre ellos y el habitante, generando una vivienda continua, impregnada de luz y más amplia de lo que originariamente era.

Ruiz-Velázquez, además, utiliza recursos como la iluminación, los falsos techos y determinados materiales para enfatizar esta idea de construcción orgánica y casi natural. En palabras del propio arquitecto, “las hojas de madera de roble revisten la pared central como si fuera el interior de un fruto, el pavimento se extiende como un manto otoñal de color naranja y la estantería central curva vertebra todo el pasillo interior”.

Así es vivir en un edificio mítico. Y gracias a Ruiz-Velázquez se ha recuperado la esencia.

De nuevo, una vivienda armónica, equilibrada, sensitiva y orgánica. En definitiva, feliz.

Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
Vivir en un edificio mítico, Las Torres Blancas
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