Un mundo consciente, un mundo mejor

Un mundo consciente,
un mundo mejor

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Porque entre todos
podemos mejorar el mundo

TEXTO
CELIA G PUCHE

FOTOGRAFÍA
CLARA B MARTÍN

En mi cabeza, la sección “eco“ siempre ha sido uno de los pilares de Kiva. Y no podía dejar de lado trasladar lo que supone para mí este rinconcito dentro de la revista.

Vida consciente

A raíz de ser madre, apareció en mi vida una nueva consciencia muy potente. Una sensación desde la cual ya no puedo volver a atrás. Para mí ha sido algo así como ponerme unas gafas y empezar a ver cosas que antes, no sólo no veía, sino en las que ni siquiera había reparado.

Si os digo que todo este proceso ha ido creciendo poco a poco hasta convertirse en algo tan tangible que ha hecho cambiar mis hábitos diarios. Esta fuerza consciente ha modificado mi consumo general, la alimentación, el cuidado del entorno, de los bienes y, por supuesto, de las relaciones personales.

En mi caso, de repente empecé a ver todas estas piezas como parte de un todo; y fue entonces, sin saber muy bien el momento, cuando empecé a entender que cada detalle cuenta por igual.

Para mí, no se trata de hacer un cambio radical, sino más bien de emprender un camino donde propiciar ese cuidado y esa consciencia desde dentro hacia afuera.

Es curioso porque, en mi caso (y también sé que a muchas personas les ha ocurrido lo mismo) esos pequeños pasos han ido propiciando una armonía global a nivel interno que repercute directamente en mí misma y en el exterior.

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Alimentación
“con cabeza y corazón”

Sabemos (¿lo sabemos? si no es así quizás deberíamos al menos pararnos a pensarlo) que nuestro cuerpo es uno de nuestros los bienes más valiosos que tenemos (si no el más, pues de hecho nos alberga a nosotros mismos) y, como tal, deberíamos cuidarlo.

En mi caso, ando a la búsqueda de ese aprendizaje paulatino donde la consciencia toma fuerza desde la propia información. Por ejemplo, si yo sé qué productos son perjudiciales para el organismo y qué efectos pueden tener sobre el mismo, empezaré a hacer un cambio de dieta. Exceso de azúcar, hidratos, proteínas, aceites artificiales, grasas o cafeína son sólo algunos ejemplos. El hecho de conocer cuáles son las repercusiones de su ingesta, me ayuda a prepararme para un cambio de hábito desde el conocimiento: un cambio de hábito consciente.

Es más, si seguimos tirando del hilo, descubrimos que quien toma azúcar de más es porque está intentando calmar algún tipo de frustración, o cómo los grandes grupos de sabores están relacionados con nuestra personalidad.

Por eso hablaba de un todo, porque en cuanto das un paso, el siguiente viene detrás y al final todo forma parte de lo mismo y todo está relacionado.

«No se trata de hacer un cambio radical, sino más bien de emprender un camino».

Cuidar nuestro planeta

Todos hemos oído hablar de ecología, de sostenibilidad y de energías renovables. Son conceptos bonitos que a todos nos suenan bien y que parecen muy necesarios. Sin embargo, ¿de verdad apostamos por ellos?, ¿de verdad nos hemos parado a pensar en nuestro entorno, en nuestro planeta? Seguramente habréis oído hablar de que, desde el espacio, La Tierra es algo así como un oasis en el desierto. Estoy segura de que a todos nos gustan las playas impolutas y los montes limpios, pero no basta con “no manchar”, hay que pasar a la acción.

Así que desde Kiva magazine, os iremos hablando de distintos puntos de vista y distintas líneas que nos ayudan a ser más sensatas con nuestra propia vida. Personalmente, me gustaría invitaros a reflexionar y compartir con nosotras todas vuestras pequeñas acciones que pueden cambiar el mundo. Porque estoy segura de que los granitos de arena crecen y se hacen grandes si poco a poco se van sumando otros.

“Piensa globalmente, actúa localmente”