Los jabones de Olivia

Los jabones
de Olivia

Olivia the shop

Porque el amor por tu trabajo puede ser extremadamente sensorial

TEXTO
PAULA GONZÁLEZ
CRISTINA SARALDI

FOTOGRAFÍA
OLIVIA THE SHOP

Si pensamos en un arte capaz de desarrollar hasta seis sentidos, tenemos que hablar de la magia de la creación de aromas. Y si pensamos en un artesano capaz de tener magia en sus manos, es sin duda, Olivia the Shop.

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Olivia the shop
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«Todo está milimetrado para que sea un parque de atracciones para los sentidos y podamos recrearnos en cada detalle».

Olivia the shop

¿Hay algún sentido que piensas que tienes más desarrollado?

Supongo que lo obvio debido a mi trabajo: el olfato. Pero en realidad creo que es ese sexto sentido, la sensibilidad en general, la que tengo más desarrollada. Sería el conjunto de la sensibilidad sumada al olfato lo que hace que pueda tener un trabajo tan apasionante. Trabajar en el mundo de los olores y las sensaciones es un privilegio.

¿Estos sentidos te han permitido convertir tu hobby en tu profesión?

Por supuesto. Existen muy buenas “narices” como se dice en la industria olfativa, pero además de una buena memoria y un sentido desarrollado, para crear aromas especiales hace falta intuición, inteligencia emocional y capacidad sensorial para captar aromas que nos lleven a recuerdos íntimos, a momentos que quieres repetir o a situaciones de felicidad total.

Si tuvieras que definir alguna parte de tu trabajo con los cinco sentidos, cuál sería

Olfato: creear perfumes y aromas tanto para nuestros productos como para otros. Seleccionar los mejores del mercado es gran parte de nuestro trabajo

Gusto: además de la parte glotona, puesto que en la tienda tenemos una pequeña selección de productos gourmet, el gusto entendido como sensibilidad estética es muy importante en el campo de la cosmética y la perfumería. Dedicamos mucho tiempo a conseguir productos encantadores que sean bonitos y apetecibles.

Tacto: las texturas de los productos que fabricamos y comercializamos han de ser especiales, únicas y afables. Trabajamos con materias primas preciosas, puras y difíciles de encontrar. Afortunadamente sus especiales tactos son parte del encanto y genuidad.

Vista: las presentaciones, las imágenes y el sentido visual es un imprescindible cuando se venden perfumes a través de pantallas que no huelen. Tratamos de representar lo que el producto aportan limpieza, belleza, luminosidad y todo en un contexto donde el producto es lo más importante.

Oído: con los oídos bien abiertos recibimos todo tipo de experiencias con nuestros productos. Nos interesa todo, las buenas experiencias, los pequeños detalles, las necesidades y todo lo que nuestros clientes tienen que decir sobre los productos.

¿Cómo describirías la sensación que te produce el encontrar una combinación con un aroma especial?

Para mí es una felicidad total. Me pongo tan (pesadamente) contenta que muchas veces no soy comprendida ni por mi entorno. Y mira que ya los tengo acostumbrados a estas celebraciones. Entiendo que toca lidiar con ello porque es lo que tienen las cosas que te apasionan, que son incontrolables y la alegría se acerca muchísimo a la euforia.

¿Con qué frecuencia aparece un aroma de esos que enganchan y se convierten en producto estrella?

No tienen una frecuencia que se pueda medir, a veces tenemos temporadas de encontrar maravillas y otras navegamos entre un montón de aromas mediocres que tenemos que deshechar. Cuanto más conoces, más exigente te vuelves, y la verdad es que cada vez cuesta más, pero por el contrario, para compensar, cuando aparece uno maravilloso hacemos una fiesta, y nos lo quedamos, claro.

A la hora de definir las formas de tus jabones, ¿cómo de importante es el tacto en la creación final?

Es muy importante para nosotros, seleccionamos cada ingrediente y formulamos para que las texturas sean preciosas y naturales en todos nuestros productos. Podemos tenerlo en cuenta para una vela vegetal, que se deshace con el calor de los dedos, como de un jabón que ha de ser suave y muy cremoso cuando se deshace. Los packagings nos permiten diseñar el primer contacto, texturas naturales, fibras, papel reciclado, cinta de raso, un lacre hecho a mano con nuestro logo en volumen… Todo está milimetrado para que sea un parque de atracciones para los sentidos y podamos recrearnos en cada detalle.

¿Hay algún producto que para ti represente la fusión perfecta entre olfato y tacto? ¿O quizás entre otros sentidos?

Desde luego el jabón. Olfato y tacto son los dos sentidos más afortunados con nuestro producto estrella. Olores que te transportan a otros lugares o a otros momentos; perfumes relajantes, o capaces de levantar el ánimo o despejarte el sueño; y texturas cremosas pero firmes que miman la piel, creadas para disfrutar y para cuidar.

¿Nos podrías describir lo más sensorial posible un día en la vida de Olivia Soaps?

No hay dos días iguales, hay días que huelen a tienda, donde tenemos un montón de olores que casi perfuman toda la plaza. Perfumes de todas partes del mundo, velas maravillosas, cremas deliciosas, brumas de almohada con olor a infancia. Hay días de almacén, donde sólo están nuestros productos. Entonces las mentas se mezclan con las flores y nos dejan ese olor tan nuestro que llevamos en la ropa o en el coche, y que a mí me traen miles de recuerdos de antes de que Olivia existiese.

También hay días que huelen a papeles, a fotocopias, a goma de borrar y a tinta de bolígrafo como en todas las empresas.

Hay días que no sabemos lo que oleremos, y abrimos un libro que nos hace oler muy lejos, o vemos una película que nos lleva a oler a otra parte.
Hay días que sólo hay que pararse a ver cómo huelen esos días…

Benditos aromas y bendito emprendimiento… Gracias Paula.

Olivia the shop
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