El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono

El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono

El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono

Porque un diseño extraordinario es atemporal


FOTOGRAFÍA
ABOUT YELLOW DRAGONS

Llevamos algunas semanas buscando historias. Historias estilosas y emocionantes, esas que hay detrás de vuestros Bugaboo Cameleon.

Porque parece que fue ayer, pero hace ya quince años que este innovador modelo salió al mercado y, para celebrarlo, queremos encontrar la mejor y más estilosa anécdota que tengas con un coche que ya se ha convertido en Mito.

Para inspiraros, hoy os traemos la historia de Andy, de Papel Picado, de Paloma, de BabyBe Fisioterapia, y de Mónica Diago. Pero también queremos conocer la más especial, la vuestra, la tuya.

Y no sólo conocerla, porque de entre todas esas anécdotas increíbles, escogeremos una de ellas para rodar un vídeo que publicaremos en nuestro número de septiembre.

¿Quieres que tu familia sea la protagonista de este reportaje? Solamente tenéis que compartir en redes vuestra historia más estilosa, acompañada de su correspondiente foto, con los hashtag #bugabooElMito y #ElMitobyKiva.

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El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono
El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono
El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono
El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono
El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono
El Mito by Kiva. El coche que se convirtió en icono
Andy de Papel Picado para El Mito by Kiva
Andy, de Papel Picado

Cuando fui mamá por primera vez, hace ya casi 11 años, mis ganas y mi curiosidad me llevaron a investigar y descubrir marcas y productos de carritos.

Llegado el momento de escoger el nuestro, en mi búsqueda primaban lo “carritos livianos”; quería que fuese el más ligero de todos, pensando en mi día a día y en nuestros frecuentes viajes y también que pudiera acompañarnos en todas las etapas, sin la necesidad de tener que comprar ningún otro carro para los diferentes momentos de los niños.

Y así llegué a descubrir un carrito, de origen holandés, con un diseño muy diferente al resto, que había surgido de un proyecto de fin de carrera, que era el más liviano de todos y se vendía en solo 3 tiendas de Madrid. Allí nos fuimos a probarlo. Al verlo, no lo dudamos y lo compramos. Era el Bugaboo Frog, el predecesor del Bugaboo Cameleon.

Lo primero que me llamó la atención fue que las siestas que dormía mi niña en el carrito ¡eran eternas! Para mí resultó muy cómodo, usaba mucho el transporte público de Madrid, sobre todo en metro (en aquel momento no se podía viajar en autobús con carritos abiertos, había que plegarlos) y podía manipularlo sin problema (muchas veces escaleras abajo, escaleras arriba). Pude hacer excursiones por la sierra e incluso lo llevé a la playa, en nuestras primeras vacaciones de 3.

Y nos acompañó en muchas aventuras: viajamos por muchas ciudades de Europa y, en varias ocasiones, a Buenos Aires.

Al momento de programar cada viaje, recuerdo que en la web de Bugaboo había una sección donde te recomendaban una ruta de un día, en diferentes ciudades del mundo. Eran uno planos ilustrados donde había un circuito con varias recomendaciones. Elegían un barrio de la ciudad, con lugares para ver o planes para hacer con niños, sitios donde comer con ellos, algunas tiendas o librerías. Y siempre, en mis itinerarios por las ciudades, incluía las sugerencias de Bugaboo y puedo asegurar que descubrí sitios que de otra manera no hubiera llegado o visto.

También recuerdo en un vuelo de vuelta de Buenos Aires, que viajaba sola, al subir al avión, le rogué a la azafata que me dejara plegarlo y subirlo a la cabina. Ella accedió y yo nunca olvidaré su cara al ver cómo yo desarmaba el carrito por partes y hasta le quitaba las ruedas.

Luego pudimos usarlo con nuestro segundo hijo y volvimos a sentir que fue una de nuestras mejores elecciones. En ese momento, Bugaboo ya había lanzado el nuevo modelo y pudimos sumar algunos complementos, como el patinete para que nuestra hija mayor también pudiera subirse, cuando se cansaba de andar.

¡Yo siempre digo que hoy mi Bugaboo Frog es vintage!

El que nos acompañó en cada viaje.
El que llamaba la atención por su increíble diseño.
El Mito.

Paloma de BabyBe para El Mito by Kiva
Paloma, de BabyBe Fisioterapia

Cuando me quedé embarazada de Gonzalete, una de las cosas que más claro tenía de las primeras compras que iba a hacer para mi bebé era el carrito.

Cuando mi hermana mayor se quedó embarazada del primero se compró el Bugaboo Cameleon y recuerdo perfectamente la primera sensación que tuve cuando lo probé: ¡un carro que se conducía con un dedo! Súper fácil de llevar, de maniobrar, capaz de girar en los espacios más reducidos… ¡Me tenía loca! Recuerdo perfectamente que, aun no estando embarazada en ese momento, me salió del alma un: “¡yo también quiero unoooo!”. Lo cierto es que pensaba pedírselo a mi hermana cuando me tocara a mí, pero la vida caprichosa se empeñó en que yo tuviera el mío propio ya que las dos nos quedamos embarazadas al mismo tiempo. Y la verdad es que no me importó en absoluto. Disfruté la experiencia al máximo y además pude elegir entre una mayor variedad de colores que habían incluido.

La primera vez que llevé a Gonzalo en él iba encantada de la vida con mi Bugaboo Cameleon, no podía dejar de sonreir, me encantaba dar paseos y disfrutar de mi bebé cómodamente, llevándole a cualquier sitio sin tener problema alguno en salvar los típicos obstáculos que a veces nos pone la ciudad, pudiendo dar la vuelta en un mínimo espacio, subir y bajar los bordillos fácilmente y hasta caber en el ascensor de la casa de mis padres ¡sin hacer el tetrix! Llevarlo era una gozada.

Hace año y medio me quedé embarazada de trillizos (sí, una locura). Y ha sido esta vez Isabelita la que a día de hoy sigue aprovechando el carrito de su hermano, que sigue estando como nuevo. Los gemelos van en el Bugaboo Donkey del que estoy igual de contenta y van los tres la mar de cómodos. Ahora es Gonzalo el que muchas veces me pide llevar a Isabel y, a pesar de que casi no llega al manillar, lo empuja divinamente por su fácil manejo. En septiembre vendrá otro hermanito (uno solo, menos mal…) pidiendo paso a nuestro Bugaboo Cameleon, así que no me quedará otra que comprar el patín a Isabel que ya probamos en el cochecito Bugaboo de una prima y sigue llevándose sin apenas fuerza. Así que seguiremos viviendo mil y una experiencias con el que se ha convertido ya ¡en un miembro más de la familia, nuestro Bugaboo Cameleon!

El que se ha convertido en un miembro más de la familia.
El que pasa de generación en generación.
El que se viste de mil y un colores.
El Mito.

Mónica Diago para El Mito by Kiva
Mónica Diago

Desde que supe que estaba embarazada ya tenía claro cuál iba a ser nuestro carrito.

En mi grupo de amigas había unas cuantas mamás recientes y, después de un exhaustivo estudio de mercado, todas habían elegido el mismo cochecito: el Bugaboo Cameleon. Así que ese “trabajo sucio” ya lo habían hecho por mí.

Lo mejor fue cuando, justo el día que íbamos a ir a encargarlo a la tienda, una de ellas me dijo que me lo regalaba, ya que sus hijos ya no lo iban a necesitar más. Y por supuesto acepté.

El Bugaboo Cameleon estaba como nuevo, a pesar de tener tres años y haber pasado por dos niños antes que por el mío. Sólo le compré un juego nuevo de capota y cubrecapazo para darle un toque diferente y ya podía disfrutar totalmente de él con mi recién nacido dentro.

Desde entonces el Bugaboo Cameleon ha viajado con nosotros a muchos sitios y terrenos distintos, utilizándolo en todas sus posiciones y en un par de meses volveremos a rescatar el capazo del trastero para llevar de paseo a mi futuro bebé.

Sin lugar a dudas, un carrito todoterreno, versátil y sobre todo, muy duradero.

El que se ha convertido en el mejor complemento para mi estilo.
El que volverá a rodar con mi nuevo bebé.
El Mito.

Así que ya sabéis. Haced un poco de memoria y rebuscad entre vuestros recuerdos todas las anécdotas a bordo de vuestro Bugaboo Cameleon. Nos vemos en las redes.